EL VALOR DE LA AMISTAD

En éstos días he estado meditando seriamente en cuanto al valor que tienen los amigos, aquéllos que te han querido de gratis, que han estado ahí cuando los necesitas, que no se niegan a hacerte un favor, que te extienden la mano si estás en necesidad y te dan palabras de aliento si estás triste, aquéllos que pueden compartir aún lo poco  que tienen y lo hacen con alegría, aquéllos que te sostienen en enfermedad, cuidándote y dejándote saber que siempre puedes contar con ellos en las buenas y las malas,; aquéllos que no están a tu lado sólo por ganar interés sobre tu buena fe, esos son gente manipuladora que utilizan todo lo que  pueden sacar de los demás para lograr sus propósitos, son como aves de rapiña, siempre revoleteando sobre sus víctimas.  De ésos, Dios nos libre, porque   ¡cuidado que nos tropezamos a diario con ellos!

Pero en estos días que se habla del amor y la amistad, cómo quisiera hacerles un homenaje a tantas personas a las que tengo que agradecerles tanto, a las que se han constituido en piedras preciosas en el cofre de mi corazón.  Quizás a ellos les debo el que mi corazón ha cobrado aliento en momentos de infortunio, porque siempre han estado ahí.  Y por eso mi soledad ha sido más llevadera.  Marcó un número de teléfono y ahí están: Nené, Erika, Esther, Pepita, Lucy, Rosa, Myriam, Judith, Iraida, Ana, Mercedes, Gloria, Olga y  muchas más que en este momento se me escapan de mi memoria.  Con todas ellas puedo formar un collar de perlas que el tiempo cultivó en el cofre de la amistad. 

Cuánto valor tiene un amigo sincero, uno que te ama, sabiendo aún cómo eres, uno que se constituye en muchos momentos en tu hermano más cercano, aunque no corra tu sangre por sus venas, ese a quién te atreves acercártele y contarle tus cuitas sin temor a reproches porque te puede comprender y  esa es su mejor razón para amarte.  Lo cierto es que los buenos amigos son el regalo más preciado que Dios puede darnos.

Pero óyeme querido lector, un amigo no nace, se hace. Es, como dije al principio, una perla que debe cultivarse en el cofre de nuestro corazón.  Porque el amigo, como el buen vino, se añeja.  Y te voy a dar mi secreto del  por qué, a través de los años mi mejor cuenta de banco son mis amigos.  Y al decir  amigos”  lo digo en sentido figurado, ya que he podido cultivar la amistad de muchas buenas amigas, aunque no así con amigos del sexo opuesto, aunque parezca paradójico decirlo.  Tal vez se debiera a que ellos fueron en mi vida la búsqueda de un  amor malogrado, ¡cuánto lo lamento!  A ellos también los amo y cuando veo un par de ancianos que aún se miran con ternura, se cogen de la mano y se alientan uno al otro, ¡como los envidio!, porque al final se constituyen en dos buenos amigos  cuando la llama de la pasión se apaga y queda ese calor de la amistad que le da un verdadero sentido a sus vidas; porque esa amistad va de la mano del amor.

 

He aquí varias sugerencias para cultivar una buena amistad  :

 

1.      A los amigos se los elogia ; no se le debe pasar por alto sus virtudes, ellos agradecen saberse reconocidos.

2.      A los amigos se les da seguimiento : una llamada, una visita, invítalos a comer de vez en cuando y prepara la mesa como que son tus mejores invitados.

3.      A los amigos se les alienta.  Todos pasamos crisis en la vida, pero no hay nada que sea más terapeútico que saber que alguien está a tu lado; con quien tú sabes puedes contar.

4.      No pases por alto una época especial, como es su cumpleaños, un aniversario, algún reconocimiento, un nacimiento, etc.

5.      Organiza actividades y reúne un grupo de tus buenos amigos.  Eso no sólo te da la oportunidad de compartir con ellos, sino que ellos pueden conocerse mejor.

6.      Habrán momentos de desacuerdo que pueden poner en peligro una buena amistad .   Busca siempre un acercamiento y perdona, todos cometemos errores.

7.      Sorpréndelo, tú sabes cuál es el perfume que más le gusta, su platillo favorito, su flor preferida, su color, etc.  No tiene que ser un día especial para amar a alguien que merece nuestro aprecio y reconocimiento.

Para concluír, quiero dejarte uno de mis versículos favoritos de la Biblia que se encuentra en el Evangelio de San Juan, en el Capítulo 15:13.

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por los amigos”

 

Artículo publicado en el Periódico el Nuevo Día, Sección Senderos, el jueves, 13 de diciembre de 1990 por Emmy Meléndez