A una Avecilla con Alas Mojadas

 

Las alas mojadas, la mirada triste,

cual pájaro herido que perdió su rumbo.

Quiere alzar el vuelo, quisiera volar

más sus alas truncas no se lo permiten,

y se pierde dentro de su soledad.

 

 

Pero hay unos pasos, que allí se detienen,

y amorosamente la toma en sus manos,

y la acurruca cerca de su pecho,  y el ave

indefensa se queda muy queda, cerca,

muy cerquita de su corazón.

 

Y es en ese instante que se hace el milagro

de ese amor sublime que viene de Dios.

 

Sus tiernos cuidados y su amor sublime

son bálsamo fresco que sana el dolor, y

aquella avecilla de mirada triste,

batiendo sus alas alcanza una flor.

 

Quiere remontarse para alzar el vuelo, y

El le dice… espera, ya podrás volar,

porque tus heridas aún son muy profundas, y

yo poco a poco las quiero sanar.

 

                           Emmy Meléndez