A MI AMADO PASTOR

 

Quiero leer a mi pastor un poema 

que evoca de mi lira el alma mía  

recogiendo un manojo de recuerdos,    

que hoy quiero convertirlos en poesía.

 

Hace ya muchos años, en los setenta, en la Calle Tamesis

existía una iglesia a la que iba con frecuencia,

acompañada de una buena amiga

y allí de Dios sentía su presencia.

 

Fue allí que mi corazón abrió sus puertas  

y el evangelio como afilada espada rompió los tuétanos

y en ese corazón Jesús halló morada,

allí abracé el amor de mis hermanos,

allí aprendí a confiar en su palabra.

 

Vejada y humillada por la vida,

como un ave sin rumbo allí hice nido,

y fue a través de la teoterapia,

que mi fuero interior halló sentido.

 

Cuantas veces el Pastor Mario Rivera

orientó los caminos de mi vida

y hoy le quiero decir que esa semilla

en el terreno pedregoso floreció,  

cual rosa que el Señor va regando día a día

 

He compartido la fe con muchos hermanos,

a veces prestadita en otra iglesia,

pero jamás en ningún otro sitio

me sentí tan amada como en la nuestra.

 

Quiso El Señor devolverme al huerto

donde los frutos de su amor se hallan presentes,

Doctor Mario Rivera, pastor amado,

su grey celebra con usted su cumpleaños,

reciba  parabienes de esta oveja,

que  se encuentra de nuevo en su rebaño.

                                                                    Emmy Meléndez