Quiero regalarte un popurrí  de varios de mis pensamientos, temas de reflexión. poemas, una alegoría poética, un drama y todo lo que se me ha ocurrido escribir.  Hay un relato de un Ángel llamado David, que es una historia que escribió la vida misma.

 

Escribir no sólo le ha dado rienda suelta a mi imaginación sino que le ha dado cauce al dolor, la tristeza, la frustración, la enfermedad, la confusión, el rechazo, la amargura, el fracaso; en fin, llegue a la conclusión de que en mis muchos errores pude encontrar, mi mejor razón  de ser.

 

¿ Quién soy ? ¿ Por qué estoy aquí y hacia dónde voy?  Creo que todo lo que me ha inspirado a escribir me ha ayudado a saber quién soy.

 

            A veces se hace difícil superar lo que otros dicen que somos, pero saber  quiénes somos nos libera de nosotros mismos, ahí empieza la verdadera conquista, porque en realidad no importa cómo otros nos vean lo importante es creer como  Dios nos ve, el milagro se hace cuando comprendemos ¿quiénes somos? ¿Por qué estamos  aquí y hacia dónde vamos?  Bueno...  la fe es cómo el café, jamás sabrás a lo que sabe si no lo has probado antes.

 

Cuando miro retrospectivamente  me veo dando palos a ciegas,  víctima de mi propia ignorancia, buscando como un perro callejero en la basofía  de la vida, para luego  llenarme de tristeza, culpa, frustración y tantos sentimientos antagónicos que me llevaron a la locura cuando la confusión me hacia perder el norte; entonces escribí mi primer poema, Visión Prismática, luego Contraste, en cada poema y  tema de reflexión se hizo el milagro de mi verdadera realidad, mi mundo se convirtió en poesía y pude comprender lo incomprensible y perdonar lo imperdonable.  Sólo cuando conocí al que me perdonó me sentí “libre para amar”, luego cuando conocí a la mujer Samaritana, aquella que el Señor confrontó en el pozo, “ porque cinco maridos has tenido y el que tienes no es tu marido”  sentí que si Él estaba allí esperándola para devolverle su dignidad, bueno, me dije, “ Si Él lo hizo con ella lo puede hacer conmigo” . ¿ Por qué  buscaba que alguien me amara ?  al menos eso pensaba, porque venía arrastrando sentimientos de rechazo,  la disfunción en mi hogar, las preferencias, la violencia doméstica, mucho más cuando me enteré que mi madre se daba con una botella en el vientre para abortarme; luego pude entender el por qué, quizás yo hubiese hecho lo mismo.  Mi padre la había abandonado por otra mujer, luego él volvió, nacieron mis otros hermanos.  Mi padre era un hombre violento, sufría de neurastenia, pero era sumamente responsable, nos dió un techo seguro y quería que sus hijos estudiaran,  ví a mi madre llorar tantas veces, víctima de violencia doméstica, y eso me rompía el corazón.

 

Hice un matrimonio del cual tuve 3 hijos, que terminó en divorcio y mi primer hijo Juan David, mi angel, sufrió daño cerebral por “Mal Practice”  Antes de nacer y cuando supe que iba a ser madre me llené de alegría y  le escribí esta carta: 

 

“  ¡Hijo, ya vienes pronto y con cuantas ansias te espero! Cada día que pasa te pienso y mi corazón de madre me dice que serás muy bello,     ¡un pequeño angelito! Sé que si en mi vida triste, mucho he sufrido, tú serás como un bálsamo que curarás mis penas, pues he de sentirme tan llena de tu amor que una felicidad inmensa inundará mi corazón.”

 

No fue así, mi hijo sería un vegetal para toda la vida.  Tuve otros dos hijos, Héctor Armando y Lourdes Gisela y vino el divorcio. Luego llegó otro matrimonio y una bella hija del mismo, pero también otro divorcio y así mi  vida se convirtió en una cadena de errores y escribí así: 

 

¡  Señor, Una vez yo me encontré como un ave, perdida en los caminos de la vida, buscaba amor donde no había amor, mis alas se quebraron, mi pobre corazón como una flor se marchitó, mas tú tuviste compasión de mi, me diste de beber, apagaste mi sed y en tu amor soy feliz !

 

Cuantas  samaritanas hay por ahí buscando que alguien apague su sed de amar y ser amada, yo era una de ellas.

 

Otra mujer que me impactó a medida que conocí la verdad que me hizo libre, fue la adúltera, aquélla que fue encontrada en el mismo acto de adulterio, cuando el Señor le dice a la multitud que querían apedreada :  “ El que esté libre de pecado, que lanze la primera piedra”. 

 

“¿ Habrá alguien que pueda amar así?” me dije,; entonces entendí que el amor es la máxima  expresión del perdón.  ¿ Quién puede perdonar?  El que sabe amar.