S O L E D A D

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Soledad era su nombre, aunque no siempre se llamó así,  ella respondía a otros nombres.  Unas veces Vanidad, otras veces Soberbia, en algunas ocasiones Orgullo, la mar de veces Rebelión y en muchas ocasiones respondía por el nombre de Carnalidad.

Ella provenía de una casa llamada Contienda y fue criada en las calles de la confusión y muy pocas veces transitaba por la avenida Felicidad, era la mayor de cuatro hermanos que podrían llamarse Indiferentes.  Y en varias ocasiones oyó a su padre llamarla por el nombre de Cabeza Vana; a su madre se le podía llamar Sra. Sometida y su padre,  hombre de carácter fuerte, le venía  a la perfección el nombre de Machista, según le contaba su madre cuando ella aún niña  a él le gustaban las faldas; ella sufrió mucho, por eso cuando en tantas ocasiones la dejaba por otra, siempre se sintió Resentida y Amargada , que también eras sus apodos.

Cuando Soledad era niña llenó su cabecita hueca de muchos sueños y se escapaba a un mundo de fantasías donde podía soñar con todas aquellas cosas que anhelaba su corazón.  Era alegre, pero tenía que ahogar su alegría delante de su padre, que también se le podía llamar Malicioso; todo lo que ella hacía y decía  a él le parecía mal y ella soñaba con un príncipe azul que un día la rescatara de la casa de la contienda y la llevara a un país encantado donde ella pudiera amar y sentirse amada.

Un día,  siendo muy joven,  conoció ese príncipe, pero ese príncipe la rechazó porque su madre , que era bruja, impidió que él se la llevara a su palacio y la niña enloqueció de amor; se pasaba las noches llorando y su madre maldecía al hombre que le había roto el corazón a su niña bonita, como ella le llamaba.

Se fueron a vivir a otra ciudad y ella,  aún con la espina del desengaño clavada en su corazón, conoce al Señor Ebrio ( a veces parecía sobrio) y el Señor Ebrio requirió el amor de esta joven damisela y ella se resignó a casarse con él.  Un día mientras su madre estaba bordando su traje de novia ella se horrorizó al pensar que se iba a casar con el Señor Ebrio, sintió en su corazón que no lo amaba y le dijo a su madre,

 - “ Madre, no puedo casarme con este hombre, no siento que lo amo”-  y la Sra. Sometida le dijo: -  “ ya es muy tarde para arrepentirte, tienes que casarte, ya se enviaron las invitaciones, todo está preparado para ese día, ¿ qué dirá la gente?”.

A la Sra. Sometida  siempre le preocupaba lo que podía pensar la gente.  Y la Srta.  Cabeza Vana  en ese momento sintió que todos sus sueños se venían al piso, la Sra. Sometida no entendía de ser feliz, ella no lo era y en ese momento no le preocupó que su hija tampoco lo fuera.  

Llegó el día de la boda y ella se veía muy hermosa con su traje blanco de tules y encajes, su corona era de reina y ella lucía como una, pero el que pudiera mirar en lo profundo de sus ojos sólo podía leer la tristeza que embargaba su alma, y así se embarcó en una nave que la llevaría a las puertas del mismo infierno. 

El Señor Ebrio la noche de la boda se emborrachó con un amigo y ella fue a  parar al sofá de la sala, mientras el Sr. Ebrio roncaba en medio de la cama.  Ella sintió que lo odió y quiso huir de él, pero.. como su madre Sometida le enseñó que las mujeres deben someterse, se quedó ahí perpleja en su noche de bodas.  Ebrio empezó a comportarse de forma irresponsable y ahora ella con sus tres hijos se convirtió en la Sra. Rebelión, se llenó de odio, frustración y venganza, decidió que ella jamás sería una sometida.  El príncipe que la rechazó, el padre que la maltrató y ahora la irresponsabilidad de Ebrio; huyó;  con sus tres hijos, sin dinero, sin nada y empezó una vida donde sus nombres iban cambiando desde: Promiscuidad, Vanidad, Engaño, Rebelión, Soberbia, pero al final terminaba hastiada y llena de culpa y vaciedad.

Y a Cabeza Hueca no le importaba encontrar su príncipe azul, ella transitaba por todos los caminos de la vida, se convirtió en una aventurera, buscaba y buscaba, pero no encontró nada.  Un día, hastiada de tanto caminar y tropezar con todas aquellas piedras que la hacían caer clamó al cielo y dijo en un grito de desesperación”

“  Señor si tu existes, sácame de este infierno en el cual se ha convertido mi vida”.

Y él la oyó, en realidad él siempre la libró de muchos peligros y pasado un tiempo , le señaló el camino que debía seguir y su vida cambió.

Ahora se encontraba ante el camino que le habría de llevar a la Ciudad Luz, pero había un enemigo oculto que se escodía en el Valle de las Tinieblas donde tenía que caminar para llegar a la Ciudad Luz, porque el Señor Amor le había dicho que aún ella peregrinaría un tiempo más, pero en su caminar debía sembrar la semilla del amor y le dió una canasta llena de semillas que habría de regar a su paso , también le advirtió que el enemigo iba a impedir que ella sembrara esa semilla, pero que pasara lo que pasara, la debía seguir sembrando, aunque al ésta brotar el enemigo la arrancará, le dejó saber además que ahora su nombre sería Soledad, pero que en esa soledad, él le hablaría , la consolaría, hasta que estuviera lista para entrar a  la Ciudad Luz; que

muchas veces su soledad le haría sentir muy triste y amargada, pero que era necesario que ella se olvidara de sus otros nombres y los otros caminos recorridos, él quería todo recuerdo pasado y quería hacer cosas nuevas en su vida.  Un día conoce una amiga que llamaremos Contienda.  Ella la invitó al lugar donde ella iba a adorar a su Señor y éste a la vez llevó un amigo que luego se convertiría en el Señor Confusión  y El Astuto.

Ella era como una niña que mira la vida con muchas reservas.  Y aquel hombre fue con la Sra. Contienda a visitarla.   Ella fue amable con él y lo abrazó, lo abrazó con el amor de aquel que le había llenado de amor y el enemigo la hizo sentir su soledad y quiso desviarla de ese camino que era necesario ella recorriera sola, hasta encontrarse con ella misma, hasta que aprendiera a amarse, a cuidarse y a respetarse.  Era necesario que eso sucediera para que su mayor dependencia fuera del Señor de la Ciudad Luz.  Pero  el Señor Astuto la hizo consciente de su soledad y él le dejó saber que no era bueno que ella estuviera sola y la invitó a caminar por los caminos del placer.  Ella se sintió terriblemente sola y él le habló y sus palabras fueron sutiles y persuasivas y Soledad empezó a enfermar de amor, de un amor que era como una telaraña donde día a día  caía presa y el enemigo le hizo creer que  era mejor estar presa en la telaraña del amor que vivir presa en la cárcel de su propia soledad y se olvidó de su dueño, de aquél que había pagado un precio tan alto para libertarla de la cárcel del pecado y la mentira, donde siempre vivió.

Él la dejó sola por un momento y ella era como una niña asustada que vivía la vida con temor y muchas reservas, se sentía sola y  desamparada.  El Sr. Astuto debió adivinarlo,  por ello al aparecer  Astuto en su vida se sintió menos sola, él le dijo:

 “ Ven , recorramos nuevos caminos junto, te he de llevar por caminos que tú no conoces, embriaguémonos de amor”  

 y Soledad se dejó seducir por Astuto y se olvidó de su dueño. A medida que iba caminando veía como poco a poco la luz se iba apagando y se fue adentrando en el Valle de las Tinieblas, transitó por una avenida muy grande, su nombre era Lujuria, allí se estaba celebrando un carnaval y ella veía como aquellos personajes escondidos detrás de unas horribles caretas danzaban alrededor de ella.  Ella se sintió muy asustada y huyó para encontrarse en la Calle Laberinto.  Ahora no sabía por donde salir y por más que llamaba a Astuto, éste al parecer corrió detrás de las comparsas y se quedó sola, ahora le parecía que no tenía salida y se sentó a llorar desconsoladamente.   De momento aparece Astuto y le dice: 

-“¡dónde te  metiste, te he estado buscando!  Aún quedan caminos por recorrer”-

 y ella se abraza a él y se alegra de que él la encontrara. 

-“Ven te voy a llevar por la Calle Deseo, pero eso si, para poder transitar por esa calle, tienes que despojarte de todas tus ropas, pero no temas porque yo te he de llevar de mi mano, ven, ven conmigo” -. 

Soledad se ruboriza pero ella se encuenta en la Calle Laberinto y quiere salir de allí y accede a la petición de Astuto.  Empieza a despojarse de sus ropas y siente una rara sensación de placer que envuelve todo su ser y corre y corre hasta caer extenuada, de momento abre los ojos y se da cuenta que Astuto ya no está y lo llama con desesperación:  -“ ¡ Astuto, Astuto! No me dejes.”- Se levanta y sigue caminado y se encuentra con una calle que se llama Angustia y entra por ella con mucho pesar, camina lentamente mientras el dolor hace presa de ella y grita...

- “ ¡ Dueño mío, Dueño mío ! ¿ dónde tú estás?  He sido víctima de mi propia Soledad y ya Astuto no quiere estar conmigo, él fue a recorrer otros caminos, a buscar otras Soledades” 

y se siente una voz que le dice:

- “Hija mía, aunque no me has visto a tu lado, porque astuto te sedujo con sus palabras persuasivas, yo he estado caminando a tu lado , pero es necesario que para que llegues a la Ciudad Luz pases por la Calle Arrepentimiento, pero ven, yo te voy a llevar de la mano, vas a sentir mucho dolor y tu soledad se va hacer mayor.  Vas a llorar las lágrimas más amargas de tu vida y es necesario que te postres, que pidas perdón, pero cuando llegues a la Ciudad Luz has de sentir una paz y un gozo tan grande en tu corazón que te olvidarás de tu nombre, ya no te llamarás mas Soledad, ni tendrás que caminar de la mano de Engaño, ahora te llamarás Paz porque el mundo nunca te dará Paz, el mundo sólo te dará engaño, pero yo soy la verdad y en mí hallarás la vida, la vida que te dará la luz para que no camines más en tinieblas, en esa Ciudad Luz encontrarás  muchos más que al igual que tú equivocaron el camino.  Cuando ellos se acerquen a ti no vas a sentir temor, ellos no necesitan caretas porque han encontrado la verdad, ellos tenían vestiduras blancas que es símbolo de pureza y cuando llegues a la entrada de la Ciudad Luz te estará esperando Amor.  Ya tienes tu traje preparado, pero primero tienes que entrar en un río de aguas limpias, donde te has de bañar antes de ponerte tus nuevas vestimentas, son aguas salutíferas, aguas limpias que nacen de la fuente del amor de Dios, ya nada podrá dañarte ni contaminarte, por fin eres libre de  la lujuria, libre del engaño, libre de la mentira, porque has conocido la verdad, ahora yo hago que nazcan ríos en tu Soledad.  Ahora puedes gritar ¡ Libre ¡ Soy Libre!”

Soledad..-  .” Señor, mi Señor como fui tan ciega que no puede ver que siempre estuviste a mi lado.-

Señor – “  al igual que tú, muchos no pueden verme porque el oropel del mundo los ciega y son víctimas de sus propias pasiones y engaños, pero yo abro los ojos al ciego, y muchos me verán y cuando me puedan ver también podrán encontrar el camino porque yo soy el camino, ahora anda, te están esperando, ya llegamos a la Ciudad Luz, ya dejamos atrás el Valle de las Tinieblas y como yo soy la luz del mundo es necesario que vuelva a buscar a otros que al igual que tú equivocaron el camino y al igual que Astuto seducen a las almas inconstantes, aquellas que son víctimas de sus proopieas circunstancias y de su propia soledad ”.

“ Ellos también verán la luz para que puedan hallar el camino.  A esos también debo arrebatar de las manos del enemigo, ahora tú puedes entrar en el gozo de tu Señor y ya nada podrá dañarte porque en la Ciudad Luz no hay contaminación, la contaminación es del mundo, pero ya tú no eres del mundo, ahora yo soy tu amado y tú eres mi amada y nada ya podrá separarte de mi amor, te tengo un nombre nuevo, ya no te llamarás Vanidad, Rebelión, Lujuria, Promiscuidad,  Confusión, ahora eres mi hija, eres una princesa y ahora puedes ceñirte la corona incorruptible que tengo preparada para mis hijos, ahora ya puedes entrar en el gozo del Señor.”

Soledad se abraza a su Señor y le dice:

- “  Mi amado es mío y yo soy suya.”

      Y él responde: 

-“ Yo os juro, oh doncella de Jerusalén.  Por las  corzas y por las ciervas del campo.  Que no despertéis ni hagáis velar el amor.  Hasta que quiera.”-