MI CRISTO VIVE

 

 

Tu pecado y el mío lo llevó

a morir en una cruz crucificado,

sus manos y sus pies fueron

clavados y corona de espina

ceñía su frente.

 

Murió en la más indigna de las muertes

áquel en quien jamás se halló pecado,

herido fue por nuestras rebeliones

y por sus llagas hemos sido sanados.

 

Con los impíos fue su sepultura

más con los ricos su muerte,

y dicen las Sagradas Escrituras

que con sus vestimentas echaron suerte.

 

En el mismo lugar que el moriría llamado “La Calavera”   

se encontraron dos malhechores

que en la misma forma que al

santo de Israel crucificaron.

 

Más uno de los dos arrepentido

le pide a áquel Jesús agonizante

que se acuerde de él cuando venga en su reino

y fue salvo en ese mismo instante.

 

Se oscureció la tierra a la hora sexta

y el velo del templo se rasgó y clamando

a gran voz encomendó su espíritu

yen aquellos momentos expiró.

 

Hubo un justo varón de Arimatea

que a Pilatos fue a pedir su cuerpo

Y lo puso en un sepulcro abierto

en el cual nunca otro fue puesto.

 

Y las mujeres que le habían seguido,

volvieron con especies aromáticas

y hallaron removida del sepulcro,

la piedra que le sirvió de lápida.

 

Estando ellas perplejas, dos varones con

vestiduras que resplandecían, le dijeron

¿ Por qué buscaís entre los muertos al que vive ?

Pues necesario fue que este muriése

 y después de tres días resucite.

 

María  Magdalena, Juana y María,

y las demás de ellas dieron voces,

dejándole saber a los demás,

dicen las Escrituras que eran once.

 

Y aconteció que por cuarenta días,

Jesús le apareció a sus discípulos

abriéndoles el entendimiento

y se cumpliera lo que estaba escrito.

 

Más este Cristo que crucificado,

ascendió a los cielos, y está vivo,

te señala el camino pues te ama,

te perdona y quiere ser tu amigo.

 

Ven hacia él  pues mi Cristo vive

Y quiere que tu vivas para siempre

Quiere darte la corona de la vida

¡ Él vive¡, ¡  Él vive ¡ , ¡  Él vive ¡

¡ Bendito sea su nombre para siempre!

 

Emmy Meléndez