METAMORFOSIS

Alegoría Poética

 

Yo era como un río bravo que se desbordaba dentro de mi , sus corrientes sin límites  me arrastraban y desembocaban en el mar de la lujuria, la mentira, el engaño y toda corriente maléfica y deshumanizante que me arrastraba sin control, en realidad no era, porque era incapaz de tomar las riendas de mi vida.

 

La espuma de la corriente sin límites eran mis fantasías que se disolvían en la nada.  Y no podía ser,  porque no sabía quien era.

 

Era la suma total de todos mis errores y de aquellos que me lanzaron al azar, a una vida desconocida, que ni siquiera podía imaginar

 

¿ Cómo poda imaginar  lo que no podía pensar, lo que no podía saber, lo que no podía ver?

 

Me preñé de la vida, de la escoria de mi propia naturaleza indigna,

¡ Alguien me robó el amor, alguien me robó mis sueños, alguien me robó mis fantasías !

 

¡ Malditos, malditos !  Que me despojaron de mi ingenuidad y me lanzaron al vacío de mi ignorancia, de mis sueños y fantasías… y el mar de la vida me tragó.

                                                                                                                                                        

Me quedé dormida en la profundidad de un mar diáfano, y allí no estaba preparada para emerger y contemplar la vida desde una mejor forma de ver y entender.  Pero tenía  miedo y preferí quedarme dormida en el fondo del mar; ese mar que en sus aguas claras y cristalinas me adoptó.

 

Mis ojos se abrieron pesadamente y pude ver una fina y tenue luz, que me mostraba un camino desconocido para mi, y se despertaron nuevas inquietudes dentro de mi ser

 

Emergí de una concha, de una inmensa concha que me acogió en su seno y fue allí que en ese periodo de quietud y reposo, donde junto a mi se cultivó una hermosa perla de inmenso valor, esa perla adornaba mi frente, de musa dormida bañada de algas y sal.

 

Subí nuevamente, una tibia corriente me arrastró hacia la superficie y al exhalar el aire fresco y puro de una nueva vida, mis ojos contemplaron los rayos del sol, que asomaban a través de espesa nubes que formaban estelas de algodón que colgaban de un cielo azul, diáfano, y pude gritar :  ¡ Libre, libre, soy libre… Libre de mi misma, de mis muchos demonios y aquel sol que brillaba en lontananza no era otro que el refulgor de mi sol de justicia.

 

La claridad de aquel que se acercó y me tomó de la mano.

 

Sentí una sensación extraña porque la suave corriente que me arrastraba me hacía sentir plena, feliz y en una paz que me brotaba de lo más profundo de mi ser, y al fin pude exclamar a los cuatro vientos, ¡libre soy, libre al fin puede encontrar mi sol de justicia!

 

Gracias Señor por la concha que me sirvió de cuna tú me formaste como una perla fina, y ahora sé que te pertenezco.  Tú eres la perla  de gran precio que había perdido , tú eres el sol de justicia que me sacó de  la cárcel de mi carnalidad, ahora sé que pagaste el precio, ahora sé que tengo un dueño, ahora sé quien soy.

 

¡ SEÑOR, TÚ ERES MI DUEÑO, SOY TUYA Y TÚ ERES MÍO !

 

 

Emmy Meléndez