EN MEMORIA DE MI HIJA

LOURDES GISELA GARCÍA MELÉNDEZ

 

 

Te fuiste en noviembre, y ya tú no estás

no oirás villancicos en la Navidad

todo es tan extraño, todo tan fugaz,

me lleno de asombro y perplejidad.

 

Capullo maduro de flores marchitas

siempre una sonrisa que todo disipa

siempre campechana, chistosa y jovial 

otoño que el invierno no pudo alcanzar.

 

Triste mariposa con alas marchitas guardando

recuerdos en cofre sellado,

porque nadie supo cuán enferma estabas,

tú siempre sonriente a todos engañabas.

 

Más llegó tu día, el tiempo se detuvo

volaste tan rápido, todo tan aprisa,

más los que te amamos no te olvidaremos,

en nuestros corazones siempre te veremos

¿ Quién olvidará tu hermosa sonrisa?