EL PERDÓN, LA MÁXIMA EXPRESIÓN DEL AMOR

A pesar de los tiempos difíciles que vivimos, donde el hombre ha desarrollado armas poderosas que pueden destruir al mundo en cuestión de segundos, a pesar de la alta incidencia de criminalidad , robos, asaltos, amén de todos los males que sacuden nuestra isla, existe el arma más poderosa  que jamás podrá ser más fuerte que el odio, es el  amor.

Quiero hacer una somera definición del amor en el contexto espiritual y humano. Porque no se puede hablar del amor sin hablar antes de la fuente del amor mismo que es Dios. 

El Amor Ágape, es el amor de Dios hacia nosotros, un amor que sobrepasa todo entendimiento humano, un amor perdonador que se da sin medida, que no condiciona y que su única demanda es no demandar.

Cuando leemos en el Evangelio de San Juan, “ que Dios nos amó de tal forma que dio a su hijo unigénito para que todo aquél que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna”.  (Juan 3:16)  Vemos que una característica del amor ágape es que da.

El Amor Fileo es el amor filiar que se le profesa a una madre, a un padre, a un amigo,  Es ese amor que se da por darse y aflora como un sentimiento genuino y espontáneo.

El Amor Eros es el amor que siente un hombre por una mujer,  es el amor de la entrega, el amor que enciende la pasión, el amor que canalizado dentro de la voluntad de Dios, amalgama dos vidas de tal forma que sean una sola carne, se sustenten y puedan extenderse en los frutos que son los hijos, la encomienda más grade que Dios le ha dado al hombre :  formar vidas que puedan amar, porque nadie puede amar si no ha recibido amor antes, por lo menos de una persona significativa.

Pero no todos han sido amados en una forma significativa en sus vidas y quizás una raíz de amargura ha brotado en el corazón de tal forma que intercepta el fluir del amor.  Es  entonces que como un acto de la voluntad, no como un acto de nuestras emociones, debemos decidir perdonar.  Quien puede perdonar, no sólo libera al ofensor, sino que se libera a sí mismo.

Muchas enfermedades tienen su raíz en la falta del perdón  Quienes han podido perdonarse y perdonar gozan de una mejor salud, la amargura y la falta de perdón es un cáncer que corroe el espíritu.

El perdón es una fuerza liberadora que deja que el amor fluya libremente; es la máxima expresión del amor. Si tornamos nuestra mirada a la cruz y vemos un Cristo agonizante, debemos recordar que sus últimas palabras fueron de amor y perdón: “Padre, perdónalos que no saben lo que hacen”.

Me imagino aquella mujer adúltera, acosada por una multitud, a punto de ser lapideada, asustada y temblorosa, cuán liberada se sintió cuando Jesús le dijo: “Dónde están los que te acosan, ni yo mismo te condeno”.

Un mes atrás celebramos el nacimiento de Jesús,  Santa Claus dio un toque de fantasía para aquéllos que aún necesitan vivir esa fantasía.  En el Día de Amor vemos un inquieto angelito, llamado Cupido  haciendo de las suyas.  Muchos enviaran tarjetas con mensajes alusivos, otras flores, chocolates.  Los restaurantes harán su agosto, pues muchos expresarán su amor disfrutando de una buena comida al lado de la persona amada. Yo recuerdo que cuando tenía mi perrito Poodle, que era blanco como la nieve, le poníamos lazos rojos en las orejas.  Porque también expresamos amor a los animalitos.

Me gustaba enviarle flores a mi madre, que ya no está.  A ella le encantaban las flores.  Recuerdo el día aquél, años atrás, que recibí una tarjeta de mi amado en el Día de San Valentín y mi corazón saltó de alegría.  El tampoco está, pero aún arde en mi corazón la llama del amor que cobró mayor fuerza el día que acepté el amor y el perdón de Dios a mi vida y pude amarme y perdonarme a mi misma.  Y ahora puedo amar y perdonar a los demás, aceptando todo aquello que no puedo cambiar, confiando en la certeza que a su tiempo Dios lo hará.

 

¡ FELIZ DIA DE SAN VALENTIN

 

Nota: Este artículo fue publicado en el Periódico El Nuevo Día, el jueves, 13 de febrero de 1986 en la Sección de Comportamiento por la autora Emmy Meléndez